En una tasación profesional, la correcta graduación de las gemas de color es determinante para establecer el valor real de una joya. El color, la pureza (claridad), la talla y el peso en quilates configuran la base técnica de toda valoración gemológica.
Sin embargo, cuando la gema se encuentra montada, el análisis presenta limitaciones objetivas: los reflejos del metal, el acceso parcial a la corona y al pabellón o la imposibilidad de realizar mediciones instrumentales completas. Estas restricciones obligan a emitir una estimación razonada, no un dictamen concluyente.
De acuerdo con la normativa internacional CIBJO, los análisis efectuados sobre gemas engastadas no pueden considerarse precisos ni definitivos. Por ello, en piezas con gemas de especial relevancia —ya sea por su calidad, rareza o tamaño— siempre recomiendo acompañar la tasación con un certificado gemológico expedido por un laboratorio acreditado: el IGE en nuestro país, o instituciones internacionales como GIA, HRD, Gübelin, SSEF o Bellerophon.
El certificado no fija un precio, pero sí acredita la naturaleza (natural o sintética), la existencia de posibles tratamientos y los parámetros gemológicos con trazabilidad y estándares reconocidos, aportando seguridad técnica y jurídica al proceso de tasación.
Una tasación responsable debe integrar una descripción técnica y fotográfica de la joya, un análisis gemológico hasta donde el montaje lo permita, referencias a comparables de mercado y, cuando procede, una certificación independiente.
Solo así puede garantizarse la precisión, la transparencia y la trazabilidad en operaciones de compraventa, seguro o herencia.
Eva Gómez Virgili · Tasadora y gemóloga profesional #evagomezvirgili #gemology





