La tennis bracelet es, sin duda, una de las pulseras más reconocidas y deseadas de la joyería contemporánea. Pero, aunque muchos han oído hablar de su vinculación con el tenis y con la célebre Chris Evert, pocos conocen la verdadera historia de cómo este delicado diseño de diamantes recibió su nombre. Spoiler: no fue en 1987.
Sin embargo, este relato no encaja con las fechas ni con la documentación histórica. Lo cierto es que Chris Evert llevaba este tipo de pulsera ya en los años 70, cuando se convirtió en un icono de estilo dentro y fuera de las pistas. Su forma de unir elegancia y deporte —luciendo joyas delicadas con su equipación de tenis— marcó tendencia. En concreto, la pulsera de diamantes con engaste lineal, flexible y continuo, se convirtió en una de sus señas de identidad.
El término “tennis bracelet” ya se utilizaba en medios estadounidenses antes del famoso partido de 1987. De hecho, fue en 1978 cuando Evert recuerda haber perdido su pulsera durante un partido en Flushing Meadows. Es probable que, con el paso de los años, alguien confundiera la fecha y el error se multiplicara en internet hasta convertirse en la versión más conocida.
La historia real, sin embargo, conecta mejor con el espíritu de la joya. Nacida en los años del glam sport, cuando la alta joyería empezaba a mezclarse con la moda casual y el lujo relajado, la tennis bracelet representa esa transición entre la formalidad del pasado y la elegancia sin esfuerzo del presente.
Hoy, esta pulsera de diamantes sigue siendo un clásico atemporal: perfecta para el día a día o para eventos especiales, y símbolo de estilo, delicadeza y movimiento. Su nombre, más allá del mito, nos recuerda que la joyería también vive en la pista… y en la historia.
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